¡Publiqué mi segundo libro!

¡Hola! 

Por fin sucedió. Por fin puedo te puedo contar que…

¡¡¡Publiqué mi segundo libro!!!

No puedo ni describir cuánto tiempo llevo esperando para compartir esta noticia. Puede ser que desde octubre de 2021, cuando publiqué mi primer libro y aquello se sintió tan pero tan bien que no veía la hora de que algo similar volviera a suceder. 

Casi cuatro años entre entonces y ahora, cuatro años en los que pasó de todo, y en los que, por sobre todas las cosas, tuve que aprender a cultivar esa cualidad que tanto me falta: la paciencia, una paciencia que, desde algún rincón, me juraba que era que eso, solo una cuestión de tiempo, pero que en el algún momento iba a volver a pasar, como si no hubiera respecto a eso ninguna duda.

Te cuento un poco sobre el libro. Sisu, diario de una argentina en Finlandia, es un diario íntimo en el que te invito a conocer una Finlandia sin maquillaje, una Finlandia alejada de los rankings de felicidad que cada año la ponen en boca de todo el mundo. En cambio, lo que humilde y muy subjetivamente te comparto a través de sus páginas es una versión de Finlandia infinitamente subjetiva, profunda, que te cuento a través de las experiencias en primera persona que viví durante mis primeros 864 días en el país del norte, con su lado A pero también (y sobre todo) con su lado B.

Día 330 en Finlandia, 4 de abril de 2022:
el frío eterno la mayor parte del año y lo brutal de la oscuridad, dos de las cosas que más difíciles me resultaron (y siguen resultando) de Finlandia

Sisu, diario de una argentina en Finlandia es el resultado de un proceso que, como te contaba, se cocinó muy a fuego lento, mucho más lento de lo que hubiera querido (¿alguien dijo ansiedad?). Empezó a gestarse el 9 de mayo de 2021, cuando, junto con Omar, mi compañero de viaje y de vida, aterrizamos en Finlandia después de los dos años y medio de vida nómada que dieron origen a mi primer libro, Escribiendo por el mundo, relatos de vida nómada (que podés comprar acá). En ese momento, la idea era que Finlandia fuera nuestra “base”. Desde aquel día cero en el nuevo país, supe que sobre eso sería mi siguiente libro, que quería contarlo todo acerca de mi nueva vida en Finlandia, aunque todavía no tuviera idea de cómo sería esa vida, ni qué tipo de libro sería aquel, ni cuán larga sería esa historia.

Día 0 en Finlandia, 9 de mayo de 2021:
Así se venía todo cuando llegamos, en plena primavera.
Omar, el mismo que tanto quería volver a su país, me dijo: “esto es bastante deprimente”

¿Qué pasó entre aquella total incertidumbre inicial y los 864 días que terminaron ocupando las páginas del libro? ¿De dónde salió ese número que suena, como mínimo, algo caprichoso? Ahora, con el diario del lunes, no puedo hacer más que reírme de todas las ideas que se me pasaron por la cabeza hasta llegar a lo que terminó siendo.

Recuerdo que, en principio, iba a ser un libro sobre mi primer año en Finlandia, solamente el primero, un plan que se truncó antes de empezar, a medida que todo se fue retrasando más de lo previsto. Me pregunto cómo hubiera sido Sisu, diario de una argentina en Finlandia, cómo hubiera concluido la historia que te cuento en sus páginas, si la línea de tiempo hubiera terminado conmigo soplando las velitas de mi primer aniversario finlandés, cuando la vida era, todavía, mucho más color de rosas. 

Día 386 en Finlandia, 30 de mayo de 2022:
terminé mi curso de nueve meses de finés y lo celebramos haciendo un trekking y durmiendo en el bosque.

Un segundo plan consistió en doblar la apuesta. Si la línea de tiempo no iba a durar un año, entonces duraría dos. Me parecía lógico que fuera una fecha parecida a la prevista originalmente pero a la vez diferente. El mismo día, un año después. Esa idea se mantuvo en el aire durante mucho tiempo del proceso, tiempo durante el cual trabajé sobre esa premisa y me dediqué a engrosar las páginas de aquel futuro libro habiendo establecido previamente ese límite mental. Tampoco sabía cómo sería el final, ese nuevo final que había elegido —otra vez— tan arbitrariamente. Si sería feliz o triste, si habría algún hito interesante para cerrar el relato o no. Lo único que tenía claro era que debía terminar en esa fecha, más allá de lo que estuviera pasando en ese momento y de lo que fuera a pasar después. Por otro lado, sabía que ese plan dejaba varios cabos sueltos. Me parecía que si bien era una fecha elegida por mí y muy simbólica, no dejaba de ser caprichosa, con el agravante de que dejaría afuera los últimos 134 días de mi vida finlandesa, que terminó cuando nos mudamos a España, a donde fui a estudiar un máster de escritura creativa y que, imaginaba, estarían cargados de una intensidad que sería una pena desaprovechar por un mero capricho del calendario. Al final, la idea de los dos años clavados tampoco prosperó. 

En esos últimos 134 días, entre otras cosas, aprendí a amar la naturaleza de Finlandia como nunca antes y me di cuenta de cuánto la iba a extrañar…

Recién estando afuera de Finlandia, y en una batalla que me costó muchísimo perder contra mi obsesión por los períodos de tiempo redondos, entendí que no tenía ningún sentido terminar el relato en una fecha más artificial que el helado de crema del cielo. Decidí, en cambio, que el tiempo de esta historia abarcaría mi vida en Finlandia de principio a fin, completa, tal como había sucedido. Así, poco a poco, empecé a amigarme con el número 864.

Ahora, mirando hacia atrás, siento que las cosas fueron exactamente como tenían que ser, que aquel tiempo que en algún momento sentí como un retraso en la concreción de este proyecto fue el necesario para vivir más experiencias, para procesar otras, para seguir conociéndome mientras jugaba ese juego que era vivir en Finlandia. Ahora, mirando hacia atrás, me parece que el punto final de Sisu, diario de una argentina en Finlandia no pudo haber sido puesto en un momento mejor. 

Antes de despedirme, no quiero dejar de contarte que escribir este libro no fue fácil, por un sin fin de motivos, pero, quizás por sobre todas las cosas, no fue fácil escribir sobre lo difícil que resultó mi intento de adaptarme a la vida en Finlandia, a una cultura tan diferente, a un clima tan hostil, a un idioma que tuve que aprender de cero. Escribir sobre todo eso —y más— fue como estar continuamente metiendo el dedo en la llaga, como rascarse compulsivamente una picadura de mosquito en una noche de verano aun sabiendo que eso no conduciría a nada bueno, como transitar las dificultades del camino de la manera más descarnada posible. Al mismo tiempo, sabía que la única manera era esa, que no quedaba otra, que tenía que atravesarlo, que aquella era la única opción para salir de ese proceso fortalecida, para mirar hacia mi interior y empezar a dialogar con una Noe que no conocía, que se parecía bastante a mí pero, al mismo tiempo, me era ajena, en definitiva, motivo por el cual muchos diaristas llevan un diario.

Día 209 en Finlandia, 4 de diciembre de 2021:
a poquitos metros de casa, la segunda vez que me puse los patines de hielo
made in Checoslovaquia, que conseguí gratis y dieron origen a la tapa de Sisu

La línea temporal de Sisu termina el 20 de septiembre de 2023, cuando, como te contaba más arriba, nos fuimos rumbo a España, donde estudié un máster de escritura creativa en la Universidad de Sevilla. Volvimos a Finlandia el 3 de julio de 2024 (y desde entonces estoy escribiendo algo así como Sisu IIspoiler alert!). Te cuento esta interna porque necesito que sepas, porque necesito escribirlo aunque sea acá, que ahora las cosas son diferentes, que todo cambió, que mientras leía y releía Sisu una y otra vez, durante el proceso de edición y corrección, un millón de veces pensé cuán diferente sería todo si escribiera ese diario ahora, cuando mi vida en Finlandia, mi percepción de absolutamente todo, mi actitud, mi forma de ver, entender y sentir las cosas cambiaron por completo. Por eso siento que, a modo de disclaimer, a cada persona que lea Sisu quisiera poder decirle que lo lea sabiendo que todo lo que escribí, cada una de esas 352 páginas es 100% honesta, real. O, mejor dicho, lo fue entonces, cuando las escribí, cuando ese fuego de emociones, de experiencias, de lágrimas, de risas, estaba al rojo vivo, pero no necesariamente coincide con lo que escribiría la Noe presente, la que volvió para reencontrarse con Finlandia, para escribir Sisu II y para terminar este proceso entendiendo que esa es la esencia del diario, reflejar un momento particular, un instante de la vida, en este caso, 864 días, que no se pueden cambiar, que quedarán para siempre congelados, cobijados por esas páginas a las que les estaré eternamente agradecida. 

En fin, ahora que estoy del otro lado de este camino, ahora que este proyecto se convirtió por fin en ese segundo libro que tanto soñé, no puedo estar más agradecida por cada paso recorrido, con todo lo bueno y lo malo, con todo lo fácil y lo difícil. Ahora no puedo más que agradecer por todos y cada uno de esos (primeros) 864 días en Finlandia y por haberme animado a contar esa historia, una tan subjetiva, la única que te puedo contar, la mía. 

Te mando un abrazo fuerte y te doy la bienvenida a esta aventura que se llama Finlandia. 

¡Gracias por acompañarme!

Noe

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