Carta de despedida a Madrid

Chau Madrid, hoy me toca otra vez despedirme de vos, de esa ciudad en la que me siento más “en casa” después de casa, aquella en la que más tiempo pasé, a la que más veces volví. Y también, de la que más veces tuve que despedirme. 

En la primera despedida, hace siete años, me fui con ganas de quedarme, pensando cómo podía convertir ese deseo en una realidad que en aquel entonces parecía tan lejana como imposible. 

En la segunda, hace un año y medio, me fui con muchas más ganas de quedarme todavía y con la certeza de que aquellas ganas poco a poco se convertirían en realidad. 

En mi segunda visita a Madrid, también descubrí mi pasión por el flamenco…

Y como dicen, la tercera es la vencida. Esta vez, a diferencia de las anteriores, me voy feliz, porque esto no se siente una despedida. Se siente sólo como un “hasta luego”, porque me voy cerquita y sé que pronto estaré caminando por tus calles de nuevo. 

El mercado de El Rastro, algún domingo de Febrero…

Mientras tanto, te voy a extrañar un poquito cada día y voy a recordar este mes que compartimos con una sonrisa en la cara. Un mes en el que el tiempo cobró otro sentido y los días pasaron como agua. Un mes que pasó de ser un viaje a ser la vida misma. Un mes que se volvió tan cotidiano que justo antes de irme, me parecía rarísimo pensar que pronto no vería tus carteles de metro, no caminaría por tus cuestas, no me perdería en tus callejones, no vería tus balcones.

Gracias por haberme hecho pasar el mejor invierno de mi vida, que se pareció mucho a una primavera. Gracias por un mes completo de sol y cielo celeste. Gracias por tus plazas infinitas en las que leí, escribí, comí bocadillos y disfruté cada minuto. Gracias por tus tiempos, por tus ritmos y por tus costumbres. Gracias por haber despertado mi curiosidad en tantos sentidos, por tanta inspiración, por dejarme conocerte poco a poco. 

Gracias por estos atardeceres, que vimos desde nuestro balcón durante un mes de invierno

Te escribo esta carta desde un nuevo lugar, porque dicen que hay que escribir sobre los lugares cuando uno ya no está. Un lugar en el que estoy por primera vez y del cual me enamoré a primera vista, pero no te pongas celosa, porque…siempre hay un tren que desemboca en Madrid.



¿De dónde surgen las carta de despedida a lugares?

Escribir una carta de despedida a un lugar no es algo que se me haya ocurrido a mí, sino que tomé prestada esta idea de la escritora de viaje que más admiro y es una gran inspiración para mí, Aniko Villalba, después de leer en su blog www.viajandoporahi.com, su carta de despedida a Biarritz, que me hizo emocionar hasta las lágrimas (y puede leer haciendo click acá)


¿Quieren leer otra carta de despedida?

Acá les dejo la que le escribí a Marruecos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.